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Cáncer y trombosis: por qué van juntos y cómo se previene

Cáncer y trombosis: por qué van juntos y cómo se previene

2 sep 2026·Publicado por Dr. Gerardo Heredia·9 min de lectura

Recibir un diagnóstico de cáncer ya es suficientemente difícil. Que encima alguien mencione la palabra «trombosis» puede sentirse como una carga adicional que nadie pidió. Sin embargo, entender la relación entre el cáncer y el riesgo de trombosis no es para asustar: es para protegerse. Saber qué señales vigilar, cuándo hablar con el equipo médico y qué medidas pueden ayudar a reducir ese riesgo es información que todo paciente oncológico y su familia merecen tener clara.
Este artículo está escrito para quienes están en tratamiento oncológico, para quienes acompañan a un ser querido en ese proceso, y para quienes simplemente quieren entender por qué estas dos condiciones aparecen juntas con tanta frecuencia.

Por qué el cáncer hace que la sangre coagule más

El cuerpo humano tiene un sistema de coagulación muy preciso: se activa cuando hay una herida y se detiene cuando ya no es necesario. El cáncer interfiere con ese equilibrio de varias maneras simultáneas.
Los tumores malignos liberan sustancias que activan directamente las plaquetas y los factores de coagulación. Es como si el tumor enviara una señal constante de «coagula más», sin que haya una herida real que lo justifique. A esto se suma que muchos tratamientos oncológicos, como la quimioterapia, dañan el revestimiento interno de los vasos sanguíneos, lo que también favorece la formación de coágulos.
Los catéteres venosos centrales, que se usan frecuentemente para administrar quimioterapia, representan otro factor de riesgo: son cuerpos extraños dentro de una vena, y el organismo puede reaccionar formando un coágulo alrededor de ellos. Finalmente, la inmovilidad que acompaña al tratamiento, ya sea por fatiga, hospitalizaciones o cirugías, reduce el flujo venoso en las piernas y eleva aún más el riesgo.
En términos concretos, los estudios muestran que el cáncer multiplica entre 4 y 7 veces el riesgo de desarrollar una trombosis venosa profunda o una embolia pulmonar en comparación con la población general. Esta cifra no está ahí para alarmar, sino para justificar la vigilancia activa.

Qué tipos de cáncer y tratamientos elevan más el riesgo

No todos los cánceres generan el mismo nivel de riesgo trombótico. Los que se asocian con mayor frecuencia a trombosis incluyen el cáncer de páncreas, pulmón, estómago, riñón, ovario, vejiga y los tumores hematológicos como el linfoma y el mieloma múltiple.
En cuanto a los tratamientos, algunos esquemas de quimioterapia, los agentes antiangiogénicos, los moduladores hormonales como el tamoxifeno, y el uso de eritropoyetina para tratar la anemia oncológica están documentados como factores que incrementan el riesgo de coagulación. Las cirugías oncológicas mayores, especialmente las abdominales y pélvicas, también representan un momento de riesgo elevado.
El Dr. Luis Gerardo Heredia Plaza, angiólogo y cirujano vascular con consulta en Monterrey, subraya que conocer el perfil de riesgo individual de cada paciente oncológico es fundamental para decidir si se requiere algún tipo de profilaxis anticoagulante, decisión que siempre debe tomarse en coordinación entre el oncólogo y el especialista vascular.

Señales que un paciente en quimioterapia no debe atribuir solo al tratamiento

Uno de los problemas más frecuentes en pacientes oncológicos es que síntomas importantes se atribuyen automáticamente a los efectos secundarios de la quimioterapia. Eso puede retrasar el diagnóstico de una trombosis, con consecuencias serias.
Hay señales específicas que merecen atención inmediata y no deben descartarse como «efectos de la quimio»:
  • •
    Hinchazón en una sola pierna , especialmente si va acompañada de calor o enrojecimiento en esa zona.
  • •
    Dolor en la pantorrilla o el muslo que no tiene una causa aparente como golpe o esfuerzo físico.
  • •
    Falta de aire súbita o que empeora sin relación con el esfuerzo.
  • •
    Dolor en el pecho , especialmente si se acompaña de tos o palpitaciones.
  • •
    Sensación de mareo o desmayo sin otra explicación.
La hinchazón en una pierna y la dificultad para respirar son las dos señales que con mayor frecuencia corresponden a una trombosis venosa profunda o una embolia pulmonar en pacientes oncológicos. Comunicarlas de inmediato al equipo tratante puede marcar una diferencia clínica significativa.

Cuándo hablar con el especialista vascular

Todo paciente oncológico que presente cualquiera de los síntomas descritos debe comunicarlo de inmediato a su oncólogo o al servicio de urgencias. No es necesario esperar a la próxima cita programada.
Además, hay situaciones en las que una valoración vascular preventiva puede ser útil: antes de una cirugía oncológica mayor, cuando se inicia un tratamiento con alto riesgo trombótico conocido, o cuando el paciente tiene factores adicionales como antecedentes personales o familiares de trombosis, obesidad, o inmovilidad prolongada.
Una trombosis sin causa aparente en una persona que no tiene diagnóstico oncológico previo también puede ser una señal de alerta. En algunos casos, la trombosis es la primera manifestación de un cáncer no detectado, lo que justifica estudios adicionales para descartar esa posibilidad.

Estudios diagnósticos que pueden indicarse

El ultrasonido dúplex venoso es el estudio de primera elección para detectar una trombosis venosa profunda. Es un estudio no invasivo, sin radiación, que permite visualizar el flujo sanguíneo dentro de las venas y detectar la presencia de coágulos con alta precisión.
El dímero D es un análisis de sangre que puede orientar hacia la presencia de actividad de coagulación elevada, aunque en pacientes oncológicos suele estar elevado de base, lo que limita su interpretación aislada. La tomografía computarizada con contraste es el estudio de referencia cuando se sospecha embolia pulmonar.
El Dr. Heredia Plaza utiliza ultrasonido dúplex en consulta para evaluar el sistema venoso de manera directa, lo que permite tomar decisiones clínicas con información objetiva desde la primera valoración.

Prevención durante el tratamiento oncológico

La prevención de la trombosis en pacientes con cáncer combina medidas generales con intervenciones médicas específicas, según el nivel de riesgo de cada persona.
Entre las medidas generales que pueden ayudar a reducir el riesgo se encuentran:
  • •
    Mantener movimiento regular dentro de las posibilidades físicas del paciente: caminar, hacer ejercicios de piernas en cama o en silla cuando no es posible deambular.
  • •
    Una hidratación adecuada , ya que la deshidratación espesa la sangre y favorece la coagulación.
  • •
    Usar medias de compresión graduada cuando el oncólogo o el especialista vascular las indiquen.
  • •
    Evitar periodos prolongados de inmovilidad, especialmente en viajes largos durante el tratamiento.
La profilaxis anticoagulante farmacológica, es decir, el uso de medicamentos para reducir la coagulación, puede estar indicada en ciertos pacientes oncológicos de alto riesgo. Esta decisión corresponde exclusivamente al equipo médico tratante y debe individualizarse. No es una medida que deba tomarse por cuenta propia.

La coordinación entre angiólogo y oncólogo

El manejo del riesgo trombótico en el paciente oncológico no recae en un solo especialista. El oncólogo conoce el tipo de tumor, el esquema de tratamiento y el estado general del paciente. El angiólogo y cirujano vascular aporta la evaluación del sistema venoso, el diagnóstico de trombosis cuando ocurre, y el criterio para indicar o ajustar la anticoagulación desde la perspectiva vascular.
En Monterrey, el Dr. Luis Gerardo Heredia Plaza trabaja en coordinación con equipos oncológicos para ofrecer valoraciones vasculares a pacientes en tratamiento, con el objetivo de detectar trombosis de forma oportuna y definir estrategias de prevención adaptadas a cada caso. Su formación internacional y su certificación por el Consejo Mexicano de Angiología respaldan ese enfoque clínico integral.

Preguntas frecuentes

¿Todo paciente con cáncer va a desarrollar una trombosis? No. El riesgo está elevado, pero no todos los pacientes oncológicos desarrollan trombosis. El nivel de riesgo depende del tipo de tumor, el tratamiento, y los factores individuales de cada persona. La vigilancia activa y las medidas preventivas pueden ayudar a reducir ese riesgo de manera significativa.
¿La anticoagulación interfiere con la quimioterapia? En general no, pero la decisión de anticoagular a un paciente oncológico requiere una evaluación cuidadosa del balance entre el riesgo de trombosis y el riesgo de sangrado. Esa decisión corresponde al equipo médico, no al paciente.
¿Una trombosis en un paciente con cáncer significa que el cáncer empeoró? No necesariamente. La trombosis es una complicación relacionada con la enfermedad y el tratamiento, pero no es un indicador directo de progresión tumoral. Debe tratarse como lo que es: una complicación vascular que requiere atención especializada.
¿Puedo tomar aspirina para prevenir la trombosis durante la quimioterapia? No se recomienda automedicarse con aspirina ni con ningún anticoagulante sin indicación médica. En pacientes oncológicos, el riesgo de sangrado también puede estar elevado, y la decisión de usar cualquier medicamento que afecte la coagulación debe ser tomada por el médico tratante.
Si usted o un familiar están en tratamiento oncológico y tienen dudas sobre el riesgo vascular, o si presentan síntomas como hinchazón en una pierna o dificultad para respirar, comuníquelo de inmediato a su equipo médico. Para una valoración vascular especializada con el Dr. Luis Gerardo Heredia Plaza en Monterrey, puede escribir directamente por WhatsApp.
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Referencias científicas

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